miércoles, 5 de diciembre de 2012

Capítulo 1

-¡Ariana!
Me removí entre las sábanas al escuchar la voz de Claudia.
- ¡Levántate! Aún vamos a llegar tarde por tu culpa, dormilona.
-¡Ya voy, Claudia! ¡Ya voy!
Que pesada es mi hermana cuando quiere. Pero tiene razón, me quedé dormida y si no me daba prisa llegaríamos tarde a clase. Me arreglé, cogí las cosas y salimos rumbo al instituto. Vivimos a 20 minutos de la ciudad y por el camino paramos a comprar algo para comer. Al fin llegamos al instituto. Todavía quedan unos 10 minutos para entrar, mientras, estamos esperando a que aparezcan nuestros amigos.
-¡Ariana! -gritan mientras me giro.
- ¡Hola Pablo! -digo dándole un abrazo.
- ¿Hoy se te pegaron las sábanas también o no?
- A esta se le pegan siempre las sábanas -dice Claudia.
- No le hagas caso a mi hermana -digo mientras me rio.
Pablo es uno de mis mejores amigos y es el chico que le gusta a mi hermana. En realidad, ambos se gustan, pero no hacen nada. Sé que tarde o temprano terminarán juntos. Lo presiento. Entramos en clase donde veo a mi mejor amigo. 
- ¡Alex!- digo abrazándole.
- ¡Ari! Venga sienta, que ya está ahí la profesora de matemáticas y como te vea de pie te manda salir a hacer los ejercicios.
Clases de matemáticas. Sinceramente son las clases que menos me gustan, sobre todo por la profesora que tenemos. La mañana transcurrió rápido sin ningún problema. Es viernes, así que a disfrutar del fin de semana que viene. Por la tarde quedamos con nuestros mejores amigos para dar una vuelta.
- Claudia, ¿Es cosa mía o es que no hay nadie en casa?
- No, no es cosa tuya. No hay nadie en casa y eso es bastante raro.
- Voy a llamar a Enma.
Un pitido, dos pitidos, tres pitidos y cuando iba a colgar me coge el teléfono. -¿Ari que quieres?
- Que no hay nadie en casa eso pasa. 
- ¿Como que no hay nadie en casa? A estas horas ya debería de haber llegado mamá.
- Pues no hay nadie. Esperaremos 10 minutos y si no vienen te llamamos otra vez. Te queremos.
Vale, me estaba empezando a preocupar. Nuestra madre no llegó a casa todavía y ya pasaron 20 minutos desde que llegamos. Dejamos las cosas en la habitación y decidimos ir a su trabajo a buscarla. Cada vez que nos acercábamos más al centro de la ciudad se escuchaba más barullo. ¿Que habrá pasado? Me estaba preguntando. Espero que no sea nada grave. De repente, una compañera de nuestra madre, Margaret, nos dice que vayamos con ella.
- ¿Margaret que pasa? -dice Claudia, temblando.
- Pu...Pues veréis. Acercaros más -dice Margaret.
- ¡MAMÁ! -grita Claudia.
- ¡NO,NO! Mamá no. -digo llorando- Margaret dime que esto no es verdad. ¡Por favor dímelo! 
- Lo siento chicas. La atropello un señor que iba ebrio. Avisad a vuestra hermana mayor.
No me lo puedo creer. Esto no nos podía estar pasando a nosotras. -¿Enma? ¿Estás? En cuanto escuches este mensaje ven al Paradise. Pasó algo grave... Mamá, mamá. Sonó el pitido, ya no pude completar mi mensaje. Espero que Enma lo escuche y venga rápido. La necesitamos aquí. Abracé a mi hermana lo más fuerte que pude. Hace 7 años perdimos a nuestro padre en un accidente de coche y hoy perdemos a nuestra madre atropellada por un conductor ebrio. Estoy llorando. Mejor dicho, estamos llorando. 
- ¡Ariana!¡Claudia! ¿Donde estáis? -escucho gritar.
- Aquí donde el coche gris -dice Claudia.
- Hemos venido lo mas rápido posible nada más leer los mensajes de Claudia. Lo siento chicas -dice Pablo abrazándonos.
- Nos tenéis aquí para todo. Siempre vamos a estar a vuestro lado. - Dice Alex abrazándonos.
Ese siempre vamos a estar a vuestro lado, quizás no sea verdad. No sabemos que va a pasar con nosotras ahora. Enma tiene la mayoría de edad, pero no puede hacerse cargo de nosotras dos. Está todo lleno de policías. Margaret nos llevo a nuestra casa y espero con nosotras a que llegase Enma de la Universidad.
De pronto, se escucha un frenazo y un choque de coches. Me asomé a la ventana y no me lo podía estar creyendo. 
-¡ENMA! -grité.

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